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“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” Isaías 53:4-5 (Reina – Valera)

El poder de la Cruz de Jesús es inigualable, Su obra trascendió no solamente en lo natural sino en lo espiritual. Cuando Jesús dijo: consumado es, en ese momento desató poder liberador y sanador a todo el que lo crea de todo corazón. No obstante dicho poder actúa en el creyente de acuerdo a la medida de fe que le sea dada y del camino de restauración que el Señor elija para cada uno. Esto para mí fue conflictivo en mis inicios de restauración mental y emocional. Después de haber malgastado mi vida con alcohol Jesús me salvó y me reveló que Él ya me había sanado y tenía una vida totalmente nueva para mí. En ese momento lo creí de todo corazón, fui diligente en mis terapias y tratamientos no obstante no veía los resultados que esperaba. Esto me hizo mucho dudar de que algún día estaría mejor, incluso existía mucha presión sobre mí al escuchar tantas veces que Jesús ya me había sanado y que probablemente me faltaba fe. A lo que mi Padre me reveló que ese era mi proceso y que paulatinamente yo recibiría lo que Jesús me había dado. Y así sucedió, después de casi 4 años de estar expuesto al poder sanador de la Palabra de Dios, de mostrarle obediencia a mi Dios, y llevar a cabo mis tratamientos y terapias, esa nueva mente que Cristo me dio cobró vida.

El poder de la Cruz es incomparable para sanar toda enfermedad, tiene el poder para restaurar una mente en cuestión de segundos, existen creyentes que de un día para otro reciben la total sanidad de sus cuerpos y mentes, no obstante no en todos es así.

Si tú actualmente estás en proceso de ser sanado de algún tipo de enfermedad nerviosa, mental o depresiva, te exhorto a que creas de todo corazón que Jesús ya te sanó y estás en camino a recibir lo que es tuyo. Sin importar que en este momento existan llamas por las cuales estás cruzando, que no puedas controlar lo que piensas, que recuerdes tus pecados. Todo esto solamente son las consecuencias de tu vida pasada pero Jesús está preparando tu cuerpo para recibir solo lo mejor. Te exhorto a simplemente avanzar en la voluntad de Dios. Fortaleciendo primeramente tu espíritu con la palabra de Dios en promesas como: Isaías 43:1-13, Ezequiel 37, 2 Corintios 5:17, Juan 8:32, Juan 8:36, Salmos 91, Jeremías 29:11, Isaías 55, 1 Corintios 15:55-57 y sobre todo Isaías 53:4-5. Y después siguiendo el tratamiento medico y psicológico o psiquiátrico que necesites. Procurando que tus terapeutas sean creyentes cristianos para que reconozcan el poder de Jesús actuando en ti. Si tú te mantienes firme en las promesas de Dios Él no te defraudará, Él tiene la mejor vida que jamás imaginaste esperándote adelante, por muy difícil que te parezca creerlo es la realidad. Te lo dice alguien que había perdido la esperanza de vivir pero un día Jesús lo salvó para traerlo de vuelta a casa. El Espíritu de Dios vivificó mi mente y cuerpo, enterrando las consecuencias de mi vida pasada.

Jesús acabó con todas las enfermedades en la Cruz, solamente hay que creerlo. Él ya lo hizo todo, dispón tu corazón para avanzar y recibirlo.

Si tú aún no recibes a Jesús como Señor y Salvador y quieres recibir Su poder para ser sanado y hacer Su perfecta voluntad, haz conmigo esta oración:

“Dios, reconozco que no he sabido cómo vivir. He pecado contra ti. Reconozco que Jesucristo es el Hijo de Dios y pagó por todos mis pecados. Perdóname Dios y lávame con la sangre de Jesucristo. Hoy sé que Jesús pagó el precio de mi paz y que ya me sanó en la Cruz. Envía por favor el Espíritu Santo para que me llene de poder y recibir lo que Jesús tiene para mí. Oro esto en el nombre de Cristo Jesús, Amén. “

Cuando ya no puedas avanzar, pide ayuda a Jesús y Él te cargará en Sus brazos para que recibas lo que Él hizo por ti.

Jesús tiene todo el poder, créelo.